Catedrales de Claudia Piñeiro
«Una muerte. Una historia familiar. Una cicatriz no deja de sangrar».


Descubrí
por primera vez a Claudia Piñeiro el verano de 2018 cuando publiqué la lista: 17 autores argentinos de novela negra que deberías leer. Allí descubrí que había
sido muchas veces galardonada.
Cosas
de la vida, a finales de ese año, le dieron el Pepe Carvalho de BCNegra 2018 como
reconocimiento a toda una carrera literaria.
Estaba
claro que en un momento u otro debería leerla y he aprovechado el momento para
hacerlo.
Catedrales es la última novela de
Claudia Piñeiro y estaba entre las primeras de mi lista de novedades negrocriminales de este inolvidable marzo de 2020.
Una
adolescente aparece quemada y descuartizada en un descampado. Treinta años
después, el crimen sigue sin aclararse. Ese sería el gancho negrocriminal. Pero
la novela va más allá. Es la historia de una familia en la que una cicatriz no
deja de sangrar. La historia de tres hermanas que vivían en el seno de una
familia de clase media con convicciones muy católicas y en que la desgracia
arrasa con todo. La historia de una incertidumbre sustentada durante treinta
años y que está a punto de revelarse. La historia de un padre que no cesa en la
búsqueda de la verdad.
Lo
que más me ha gustado de la novela es cómo está contada. Toda novela se puede
contar de mil formas, pero la que ha elegido la autora creo que es la justa
para crear un gran interés por la trama, pero sobre todo por los personajes que
son lo que tienen la voz.
Es
una novela contada por siete personajes. Cada uno de ellos sostiene el peso de
una parte de la novela y se acercan a la historia de forma fragmentada.
Y
qué decir, que para mí, la novela comienza casi con su mejor personaje, Lía,
que en pocas líneas me ha robado el corazón. Será por escapar del horror de su
casa y acabar siendo la propietaria de una librería en Santiago de Compostela.
Todo un sueño.
Pero
es que después aparece Mateo, el sobrino de Lía e hijo de Carmen, una de las
hermanas de Lía. Este ya me ha metido la puntilla, pues inicia un peregrinaje
por algunas de las catedrales e iglesias más importantes de Europa para llegar,
como si fuera por mi querido Camino de Santiago, a toparse con su tía. No os
cuento más.
Aquí
es donde desarrolla la autora el porqué del título y que prefiero que lo
descubráis vosotros mismos.
La
tercera voz me ha parecido una de las más desgarradas. Es la voz de, Marcela,
la mejor amiga de Ana, la tercera hermana, la muerta. Es un personaje que al
igual que le sucede al protagonista de la película Memento, que os recomiendo ver ahora mismo, pierde la memoria
reciente y tan solo le queda la memoria anterior a un suceso traumático, en su
caso. Se cita la película en la novela y se hace una muy buena explicación
sobre el tema.
Es
apasionante esta parte, pues la explicación se basa en una serie de apuntes que
va cogiendo el personaje en unas libretas, pues al día siguiente no se
acordaría de nada si no fuera por dichas libretas.
Luego
llega la parte más técnica en la que habla un investigador criminalístico que
expone todas sus teorías sobre el caso.
Con
las voces de Julián, marido de Carmen, y la propia Carmen, volvemos al pasado.
Retrocedemos algo más de treinta años para vivir los meses anteriores a la
muerte de Ana desde sus ojos.
La
novela acaba con la voz de Alfredo, el padre coraje, que nunca ha dejado de
investigar la muerte de su hija hasta sus últimos días.
La
novela toca muchos temas y eso la hace más interesantes: las relaciones
familiares; el aborto; la religión en adultos y, interesante, en jóvenes; el ateísmo;
el salir a flote buscándose una nueva vida; la soledad; la perseverancia; los
prejuicios sociales; el amor, y de nuevo poniendo hincapié en el amor de
juventud; la memoria o la falta ella; la amistad,…

Como
podéis ver, una novela muy completa en todos los aspectos y que me ha dejado un
gran poso lector. 


 SINOPSIS

Una adolescente aparece quemada y descuartizada en un descampado. Treinta años después, el crimen sigue sin aclararse y su familia y entorno se han desmoronado.

Hace treinta años, en un terreno baldío de un barrio tranquilo, apareció descuartizado y quemado el cadáver de una adolescente. La investigación se cerró sin culpables y su familia -de clase media educada, formal y católica- silenciosamente se fue resquebrajando Pero, pasado ese largo tiempo, la verdad oculta saldrá a la luz gracias al persistente amor del padre de la víctima.


Esa verdad mostrará con crudeza lo que se esconde detrás de las apariencias; la crueldad a la que pueden llevar la obediencia y el fanatismo religioso; la complicidad de los temerosos e indiferentes, y también, la soledad y el desvalimiento de quienes se animan a seguir su propio camino, ignorando mandatos heredados.


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3 comentarios en «Catedrales de Claudia Piñeiro
«Una muerte. Una historia familiar. Una cicatriz no deja de sangrar».
»

  1. Hola.
    No conocía el libro y por el momento no creo que lo lea, tengo demasiados pendientes, pero gracias por la reseña.
    Por cierto, acabo de encontrar tu blog y me quedo por aquí. Te invito a pasarte por el mio.
    Nos leemos.

  2. Buenas Carolina.
    Gracias por pasarte y espero que te guste y te pases más veces.
    Saludos.

    Buenas Margari.
    Es una autora TOP en Argentina en negrocriminal y los que amamos dicho género son de esas cosas que tenemos que hacer.
    Sí, hay miles, pues una más, jeje.
    Saludos.

Los comentarios están cerrados.