SINOPSIS

En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en una circunstancia que lo relacionan con un asesinato ocurido en los alrededores un mes atrás.

La inspectora de la sección de homicidios de la policía foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una invesitgación que la llevará de vuelta a Elizondo, una pequeña población de la que es originaria y de donde ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal al tiempo que convocar a los seres más inquietantes de las leyendas del Norte…

El guardián
invisible
(Destino,
2013) de Dolores Redondo es una de
las novelas que la temporada pasada conocí gracias al magnífico programa de
TVE2 Página2 que se emite los
domingos a eso de las 21:00; un programa que sino conocéis os invito a conocer,
pues tratan con suma delicadeza y cariño ese mundo que tanto nos gusta: El
mundo de los libros.

Quedé impactado con la entrevista, y sobre todo con la
seguridad y la fuerza que derrochó Dolores. Me convenció a la primera. Pero
como suele pasar en estos casos, una cosa por la otra y el libro sin comprar
(en mi población no es que haya una librería que merezca la pena y debo
desplazarme a la ciudad, cosa que no hago todas las semanas). Fue pasando el
tiempo y comenzaron a salir las entusiastas reseñas que dejaban a la novela en
lo más alto (creo que no he leído ninguna que la deje mal). Fue entonces cuando
decidí dejar pasar aún más tiempo, alejarme de la vorágine de buenos augurios y
buscar mi momento para poder disfrutarla. Y ese momento ha llegado y debo decir
que ha valido mucho la pena.

Si os soy sincero, viendo que estaba a punto de salir la segunda parte de la trilogía, El legado de los huesos (19 de
noviembre), no me quedaba mucho margen para leerla si quería afrontar la
siguiente.

Pocas cosas se podrán añadir a la lectura de esta novela
que no se hayan escrito ya, pero me gustaría empezar compartiendo el resquemor
que tenía al iniciar la lectura y saber que el peso de la familia era tan
importante, que en definitiva nos encontramos ante una novela negra encuadrada
en las sagas familiares. Mis últimas experiencias con este tipo de novelas, y
no volveré a mencionar ninguna, no han sido buenas y claro, eso queda en la
memoria.

De ahí, que una vez finalizada la lectura deba decir que
Dolores ha sabido encontrar el equilibrio entre la parte personal de los
protagonistas (la saga) y la parte de la investigación; que los momentos
familiares no se ha hecho largos, aburridos y sin importancia, lo que se viene
llamando un rellena páginas, que están en su justa medida y bien justificados,
y eso creo que es uno de los puntos fuertes de la novela y lo que hace que
muchos volvamos a leer la segunda entrega.

 Dolores Redondo, el pasado enero, en Elizondo (Navarra), escenario de ‘El guardián invisible’.

Otro punto fuerte es el escenario. No sé si habéis tenido
la oportunidad de perderos por algunos de los valles que colman la península y
en concreto los de Navarra con ese verde que llena los sentidos. Dolores ha
sabido llevarnos al valle del Batzán,
ha sabido pasearnos por las calles de Elizondo
y como digo, sin hacerse pesada.

El otro día leí que existe un tipo de género llamado novela paisaje. ¿Podría ser El guardián
invisible una novela paisaje? Yo creo que sí.

El carácter de la inspectora y su pasado son otro de los
anclajes que Dolores sabe explotar y que estoy convencido seguirán dando juego
en próximas entregas. Enfrentarse a los fantasmas del pasado no es una tarea
fácil y más en medio de una investigación que le toca a uno muy de lleno.

Además, Amaia Salazar, no es una inspectora al uso. Desde las primeras páginas vemos que
su instrucción está lejos de los arquetipos que conocemos en España; es una
inspectora tipo Mentes Criminales y
eso le da un punto muy fresco a la investigación. Incluso la propia autora pone
un toque de humor al desmitificar lo que vemos a diario en las series
americanas y diciéndonos que las cosas son más lentas de lo que parecen.

Y luego tenemos el mito, la leyenda que siempre va ligado
a esas tierras. En este caso nos encontraremos con la posible aparición de un basajuan, un big foot a la española.
Como diría Iker Jiménez: «Intrigante». No os quiero contar más, pero deciros
que a mí estas cosas son las que provocan, en algunos casos, que una novela me
deje de interesar por ser demasiado fantástica cuando no lo debería ser, y que
en este caso el tema está controlado, equilibrado, palabra que ya he utilizado
en varias ocasiones y que sería el resumen de la reseña: «El guardián invisible una novela negra fantástica paisajística
equilibrada.»

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