El hombre que no sacrificaba las gallinas viejas, la nueva novela de Darío Vilas

Parece
que este mes de junio se han puesto de acuerdo varios de los autores que sigo
desde sus primeras publicaciones para sacar al mercado nueva novela. Hace poco
os hablé de Legados la nueva novela
de Javier Pellicer de la que pronto
publicaré reseña.

Hoy
os traigo la novedad de otro estupendo escritor, el vigués Darío Vilas, del que casi he leído todo lo que ha publicado y que
nunca me ha defraudado.

El hombre que nunca sacrificaba las
gallinas viejas
, peazo de título,
todo se tiene que decir, es un paréntesis en la trilogía zombi que Darío está
acabando y de la que ya vieron la luz, Instinto de superviviente y Lantana: donde nace el instinto, y que en palabras del propio autor:

«Cierra mi etapa con los
híbridos pulp, realismo sucio, harcore y terror (eso que he dado en llamar
realismo bizarro), iniciada con Imperfecta simetría y que continuó con Piezas desequilibradas y Girando en simetría (inédito a día de hoy)»

La
editorial Tyrannosaurus sigue
apostando por los escritores nacionales, escritores de cantera, escritores con
futuro y que escriben terror, pulp,…, llenando un espacio editorial más que
interesante.

La
novela sale a la venta el día 26 de junio y que queréis que os diga: que tengo
una ganas locas de poder leerla, pues Darío nunca deja indiferente al lector.

Para
nuestra, las palabras de Javier Pellicer tras leer la novela antes de su salida
al mercado:

«Con
“El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas” he experimentado nuevas
sensaciones: la locura, las ganas de suicidarme, los retortijones en el
estómago… y el no tener ni puñetera idea de lo que estoy leyendo.»

Os dejo con la sinopsis de la novela y con algunos
enlaces de interés por si queréis saber más sobre ella:

«Marquitos Laguna se ha
retirado del oficio. Ahora prefiere cuidar su huerto y recoger los huevos de
sus gallinas. Antes, en otra época, Marquitos era un justiciero parco en
palabras, un matador criptozoológico en la abundante isla de Simetría, un muro
de dos metros de hostias enfundado en el guante de un hombre en traje negro.
Pero ya no, sus noches más oscuras quedaron atrás. O al menos eso creía hasta
hace unas horas. Porque hace nada, las gallinas viejas, esas que nunca
sacrifica sabe Dios por qué, han comenzado a revolotear de aquí para allá,
dejándolo todo lleno de plumas. La tierra de ese huerto que ahora se dedica a
cuidar, ha empezado a retemblar. La carne putrefacta de toda una vida en negro
se afana por abrirse paso a base de dentelladas y uñas rotas. Y Marquitos, un
muro de dos metros de amor venido a menos, se teme lo peor:

Que regresen sus noches más
oscuras. Que se le atragante el olor de una Magnolia.

O que haya llegado la hora de
volver a sacrificar.

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas es una historia de realismo
bizarro, de una isla que alberga toda la inmundicia humana, de fantasmas del
pasado que regresan a golpe de vaso de güisqui sobre la barra de un bar. De
vampiras imaginarias, de zombis mentales que acompañan a su protagonista y de
un ente vengativo que pretende culminar una obra maestra del asesinato: La
Magnolia Azul.»

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La novela en Tyrannosaurus

Mi reseña de Piezas desequilibradas

Mi reseña de Instinto de superviviente

Mi reseña de Lantana: donde nace el instinto

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