Hoy os quiero hablar de un país que es
el paraíso para todo lector. Un país en el que el verbo preferido es leer. Un
país en el que un libro es la compañía favorita. Un país en el que escribir
también es la pasión de muchos, y sonreír, la de otros que ven como algunos
compatriotas triunfan más allá de sus fronteras.

¿Conocéis ese país?

No, no es España. Qué más quisiéramos,
¿verdad?

Ese país es FINLANDIA.

Hace poco más de cuatro años se
inauguró una de las bibliotecas más modernas que existen en el mundo. Con siete
plantas, se encuentra en el número 30 de Fabianinkatu, Helsinki, y es
considerado el paraíso de los lectores.

Pero no solo por esa biblioteca
Finlandia es el país de los libros. Su red de bibliotecas es más extensa que
por ejemplo la española, 17 bibliotecas por cada 100 000 habitantes, mientras
que en España son 14. Lo que dicen los estudiosos del tema es que los fineses
hacen un uso más intensivo de ese recurso y que por tanto la excusa de la cuestión
económica, bastante veces esgrimida en países más al sur, no tiene cabida.

Por poner un ejemplo de ese uso: en
Finlandia se leen 47 libros por persona y año, mientras que en España son 10
(me gustaría saber cómo hacen estos cálculos).

Finlandia también tiene una gran
tradición de mantener viva la propia historia a base de contarla, pero también
son especialistas en mirarse al ombligo y reflexionar sobre las sombras de su
propio sistema del bienestar, o denunciar los males del mundo desde el punto de
vista político, ecológico o social. Por descontado, sus autores son unos de los
mejores explorando la soledad que puede perturbar al ser humano y de
reconstruir o construir su propio presente y pasado.

Algunos de sus autores más conocidos
son: Mika Waltari, Arto Paasilinna, Aleksis Kivi, Sofi Oksanen, Riikka Pulkkinen, Tuomas Kyrö, Katja Kettu, Leena Parkkinen, Jari Ehrnrooth, Anja Snellman y muchos otros.

Pero os quería hablar sobre lectores.

Leer es un hábito natural muy arraigado
en las casas de los finlandeses. Los padres leen y los niños los observan.
Durante unos años juegan con los libros sin llegar a leerlos y es a los siete
años cuando aprenden a leer y entonces la lectura se convierte en una
experiencia familiar.

Existen estudios que otorgan un efecto
muy positivo de ese hábito en la educación. Finlandia ocupa los primeros puestos del informe PISA, en el que se estudia el nivel educativo de los
jóvenes de 15 años en 50 países, donde España suele estar a la cola. Dicen que
la lectura es uno de los motores que hace posible ese rendimiento.

Los escritores también tienen parte de
culpa a la hora de generar lectores, pues visitan con regularidad los colegios
y las bibliotecas en las que organizan talleres o charlas y los niños casi siempre
llenan los recintos interesados por esos héroes nacionales.

Otra peculiaridad es que se pone en la
misma altura los autores para adultos que los juveniles o infantiles e incluso
la poesía o el teatro tiene público muy joven. No se habla de literatura de
primera y de segundo. En España tenemos algunos casos en los que se intenta
hacer ese puente como son dos escritores consagrados que tienen una producción
en literatura juvenil bastante extensa. Son el maestro Andreu Martín y Jordi Sierra i Fabra.

Sentado en una de las cómodas butacas
de la gran biblioteca de Helsinki sigo leyendo el artículo que me ha servido de
inspiración para este correo.

Otro día os hablaré que ciertas nubes
se ciernen por el horizonte, pero de momento mejor disfrutar de ese sueño de
país de los libros.

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Fuente: Finlandia: El país que ama los libros.

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