Ya estamos en 2022. Espero que hayas tenido una buena entrada de año o la mejor posible dentro de tus circunstancias, que por desgracia, siguen siendo las que son, pero no queda otra que sobreponerse y mirar hacia delante.

Yo estoy contento de dejar atrás el 2021. Con sabéis los que os pasáis por aquí, fue un año en el que he perdido mucho, y no lo puedo considerar un buen año en ese sentido. Aunque la publicación de la novela de mi pareja, Marlon Brando, Pocahontas y yo, fue una luz en tan oscuro año. 

Estamos pisando 2022 y la imagen de ese pozo me evoca a un pozo de los deseos al que quisiera pedirle salud para todos. Pero también que, Bajo el eucalipto, mi primera novela en su segunda vida, tenga una buena acogida; que mi pareja pueda publicar una segunda novela; que vayan muy bien un par de proyecto literarios en los que participaré y de los que un día os podré explicar cosa; quizás acabar un libro sobre temática ciclista que tengo medio escrito y por supuesto, que mi podcast, Cruce de Caminos, crezca poco a poco. Y no os hablo del podcast Ciclismo de Ayer y Hoy, pues quizás no os interese tanto, pero estoy muy feliz con la solidez del proyecto. 

COSTUMBRE, TRADICIÓN O SUPERSTICIÓN

Por cierto, ¿sabéis de dónde proviene la costumbre o superstición de los pozos de los deseos?

Viene de lejos. Tiene su origen en una antiquísima tradición por la que se creía que el agua que estaba estancada, ya fuese en un pozo, lago, fuente, cueva, etc…, tenía propiedades curativas. No debemos obviar que los tratamientos termales ya se realizaban hace varios milenios.

También de creía que en el interior de esos lugares habitaban algunas divinidades, las cuales concedían deseos.

El pueblo Celta era uno de los que más ayudó a difundir este tipo de creencias, surgiendo entre sus costumbres la de lanzar una piedra en uno de esos pozos o lugares con agua estancada. Dependiendo del número creían que les iría mejor o peor.

Los primeros deseos tenían que ver con la salud, pero con el paso del tiempo se comenzó a pedir por encontrar pareja, trabajo, ganar dinero en juegos de azar…

También se pasó de tirar piedras a monedas. Está claro que es más fácil llevar monedas que piedras y aquí también entrar el lucrativo negocio que son algunos de estos sitios. Se calcula que todas esas monedas lanzadas suman en todo el Mundo unos diez millones de euros. En algunos sitios de tiran alfileres.

Estoy convencido que alguna vez has tirado alguna moneda a un pozo o fuente. 

Si te apetece, puedes compartir con los lectores de esta entrada tus deseos para 2022. Espero que se cumplan todos. 

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