Ya os contaba en mi anterior entrada, Cruce de Caminos: doce años, una vida, que llevo  más de 800 reseñas publicadas. Hubo semanas en que publicaba tres reseñas, otras dos, en la mayoría de las ocasiones una. Y todo ello me lo impuse yo. El blog era cada vez más reconocido y en buena medida era gracias a esas rreseñas. El pez que se come la cola.

Estos meses que han pasado desde la última publicación en mi blog a hacer realidad esta página web personal, me han servido para reflexionar y tomar la decisión de frenar ese ritmo. De no tener ninguna presión, como digo, autoimpuesta. De no tener obligaciones a la hora de leer y mucho menos reseñar. 

Hace unos años me propusieron ser jurado en un concurso de teatro. Fue una gran experiencia, pero después de ella me costó volver a disfrutar del teatro sin dejar de estar atento a todos los detalles. El jurado se comió al espectador. El reseñador se comió al lector.

Tengo ganas de volver a los días que leía por placer, sin tener la obligación de reseñar, porque creo que así se disfruta mucho más. No quiero tener que leerme una novela en cinco días porque tengo que reseñarla. Que tardo quince, pues quince.

Está claro que otros proyectos se han cruzado en mi vida, pero ellos no tienen la culpa. Antes de eso ya tenía claro que quería parar, pero no tenía la valentía de hacerlo, no sé, por no defraudar, por no defraudarme. 

Como decía, he tenido tiempo para reflexionar. De darle mil vueltas y creo que me siento más cómodo así. Si queréis seré un escritor a otra velocidad.

Y es que desde que me he quitado la presión he vuelto a escribir. Ya os hablaré de ello con calma, pero lo estoy disfrutando mucho. No, no es novela negra, es un proyecto de no ficción que me hace mucha ilusión y que espero publicar el primer trimestre de 2021.

¿No volveré a reseña? Claro que lo haré, pero en el tiempo y la forma que yo quiera, sin estar pendiente de si es lunes o martes, como ahora cuando estoy escribiendo esto: en cuanto lo revise lo publicaré sin más.

Está claro que eso bajará mi visibilidad, mi repercusión, vaya, la poca influencia que conseguí con Cruce de Caminos, perdón por la molestia. Pero también estoy convencido que los que me siguen, a los que les interesa lo que escribo, lo leerán con pasión como a mi me pasa con los que sigo. Y cuento con ello, con todos vosotros/as. 

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