Por Enrique de la Cruz (@navegante_no)

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Últimamente,
escuchando algunos podcasts o leyendo algunos blogs sobre literatura, tengo la
sensación de que todos saben muy bien qué no hay que hacer al escribir y qué
líneas delimitan la carretera de la buena escritura. Todos esos consejos son
para no despeñarse en la búsqueda del éxito, esto se resume en: no te salgas de
la camino y llegarás a la meta. No seré yo el que desdeñe el éxito, que muy
bien puede traer estabilidad económica para que el escritor se eleve sobre el
bestseller y alcance una literatura mayor, ni diré que no pueda haber buena
literatura tras un éxito editorial; pero sí diré que cuando un escritor se
decide, ya no a pisar las líneas, sino a salirse directamente del camino, el
resultado es una obra novedosa, de esas de las que se agradece leer.

Un
ejemplo de este tipo de obra es La gran
mentira
, de Marc Barrio. Es una novela áspera y sincera; con toques
variados de crítica social disfrazada de anuncios publicitarios muy oportunos,
ya que el protagonista es un publicista bastante cínico. La historia es un
camino de vuelta del protagonista a su pueblo natal, donde le han otorgado un
premio que le hará reencontrarse con sus amigos y amoríos de juventud. De paso
se llevará a su madre para intentar, de manera ya desesperada, hacerle
recuperar algunos momentos de memoria perdida. El fin de semana que se cuenta
es un compendio de situaciones hilarantes a veces y tristes en otras ocasiones,
cosidas todas ellas por el alcohol y el tabaco.

Prueba
de que esta obra no está hecha para el mercado editorial es que, según confiesa
su autor, ha sido rechazada trece veces. Una pena, en mi opinión, y una
oportunidad perdida de añadir una novela a las estanterías de «novedad
editorial» haciendo honor a la totalidad del epígrafe.

A mí me ha gustado mucho por su originalidad y porque
destila verdad y da la sensación de que el autor se lo ha pasado bien
escribiéndolo. 

 SINOPSIS


Quique, publicista venido a menos, está fuera de lugar, aturdido y sin ilusión. Un día recibe, para su sorpresa, la noticia de que ha ganado el premio a hombre del año en su pueblo natal. Entonces volverá para recoger el galardón con su madre senil, lo que dará paso a un reencuentro con momentos de un pasado que ha intentado borrar infructuosamente.



Este paseo por el pueblo, antiguo lugar de paso en la ruta del Bakalao, no solo no servirá para cerrar viejas heridas, sino que dará pie para cometer nuevos errores mientras trata de dilucidar parte de su pasado y entender quién es él en la actualidad.

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