Lantana: donde nace el instinto de Darío Vilas

«Angustia,
ese sonido de fondo con el que nos vemos obligados a convivir, el precio que
debemos pagar por el regalo de existir.»

Hoy
he querido comenzar con una frase extraída de mi última lectura: Lantana: donde nace el instinto de Darío
Vilas
y editado por la editorial
Dolmen
, que podría sintetizar un tanto lo que os podéis encontrar entre sus
páginas, pues Lantana es eso a mi
entender: la crónica del ahogo, de la angustia, de la soledad, del desamor, del
desamparo de su personaje principal, Nacho.

Dice
Ignacio Cid Hermoso es su magnífica introducción, todo un regalo, un relato en
sí mismo y una síntesis casi milimétrica de lo que nos encontraremos a
continuación:

«El
hecho de estar rodeado de gente no mata la soledad. El amor engaña a la
soledad. La soledad acaba matando el amor.»

Y
es que Nacho, el protagonista de esta estupenda novela, se siente avocado a la
desidia desde que tiene uso de razón. Busca, busca, y no encuentra la forma de
no estar solo, la manera de ser escuchado por alguien. Día a día su ansiedad
afectiva va creciendo y el camino de su vida cada vez está más enmarañado.

Aquí
vemos la primera metáfora de la novela de Darío
Vilas
. Es la viva imagen de muchos de los españoles (podría ser ampliable)
que golpeados por esta maldita crisis ven crecer sus ansiedades y pierden el
horizonte para sentirse perdidos. Ya nadie escucha. ¿Por qué hacerlo? ¿Tu
problema es peor que el mío? Seguro que no. Ya tengo bastante con él, no hace
falta que me cuentes tus tristezas.

Pero
las imágenes metafóricas (y algunas más directas) seguirán latentes durante
toda la novela. Como la de un mundo laboral opresivo, donde los trabajadores
son comparados con las abejas de un enjambre que tan solo se tienen que
preocupar de cumplir con su reina por un mísero sueldo; o el influjo que ejerce
el fútbol sobre la masas consiguiendo hacer olvidar las penas por unos momentos;
o la presencia de indignados en las calles de Lantana al estilo 15-M. Como podéis comprobar, el texto está
totalmente contextualizada con la época en que vivimos y demuestra que Darío es un autor preocupado por su
entorno y que no escribe por y para entretener, también nos quiere dejar un
mensaje, y a mí eso me gusta. Me gusta ver en las novelas situaciones
aplicables a la vida real, situaciones que me hagan pensar, reflexionar, y leer
como los personajes, el autor, intenta darle algún tipo de solución. Quizás en Lantana era difícil por la definición de
Nacho, aunque la intención existe al cruzarse en su camino una mujer y su hija
que escuchan y necesitan amor.

«A
lo largo de la vida nos encontramos con algunas personas a las que tenemos la
sensación de haber conocido antes.»

En
Lantana priman las emociones, la
introspección, los sentimientos y todo ello regado con un terror psicológico,
atmosférico, terreno donde Darío se
siente como pez en el agua y con el que hace disfrutar a sus lectores
generándoles ese cosquilleo al leer.

Y
es que es así.

Lantana tiene un ritmo lento, pausado, sin estridencias,
donde no parece suceder nada, pero sin dejarte bajar la guardia por lo que
pasará. Le dije a Darío en privado,
que me había recordado al ritmo de mi adorado Haruki Murakami. Vas leyendo, vas leyendo y sin que te des cuenta
ya te ha liado. Él me contestó que todo es premeditado y que tenía ganas de
generar la sensación de ir tranquilamente a comprar el pan, pensando en tus
cosas, y que de pronto te atropellara un autobús. Y lo le respondí que lo había
logrado, que con su final me sentí cogido literalmente por el cuello sin
poderme soltar hasta las últimas líneas de los agradecimientos (que me han
emocionado y todo).

¿Y
dónde están los zombis?

Zombis,
haberlos, haylos, pero más que nunca son personajes secundarios, aunque tendrán
su momento de gloria casi al final.

«La
ignorancia nos hace felices, el conocimiento genera miedos. […] Cuanto menos
sepamos, más fácil resultará vivir. »

Lantana es la confirmación de que Darío Vilas va creciendo, va madurando con cada nueva publicación.
Ya quedan lejos los relatos que publicaba en la red y que le dieron la confianza
necesaria para poder afrontar nuevos retos con publicar una antología en
solitario (Piezas desequilibradas) que nos deslumbró con su forma de
tratar el terror.

¿Y
ninguna pega?

Quizás
una. No veo igual de desenvuelto al autor cuando tiene que afrontar escenas de
acción que cuando lo hace desde las emociones, sentimientos,…Las pocas que hay
en la novela, y a mí entender, están faltas de un poco de engranaje. Mientras
leía he pensado que incluso no eran importante para él (quizás es demasiada
licencia pensar eso…) que lo que quería contar ya lo había contado y que dichas
escenas eran necesarias para el total de la obra, pero no para él.

La
verdad, a mí tampoco me han importado mucho y eso no le resta mérito a la
novela.

Y
para finalizar, creo que sería un buen momento para deciros que Lantana es una precuela de Instinto de Supervivinte y englobada dentro de la trilogía Instinto-Z.

Debo
deciros que leídas las dos, podéis comenzar por donde queráis porqué son
autoconclusivas, pero eso sí, debéis comenzar, de otra manera os perderéis una
forma diferente de entender la literatura, de conocer a un autor que nos está
dando muchas alegrías, que aún nos dará más, y que  para el 2013 se esperan dos nuevas novelas y
de las que seguro os tendré informados.

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