Fotografía de mi madre cuando era joven

Hoy es uno de esos días que nunca quieres vivir, pero que sabes que te tocará vivir.

Os hablaré un poco de mi madre, de Juana, de Juani.
Y lo haré en nombre de mi padres, mis hermanas, de sus nietas, de sus yernos y nuera, en nombre de la familia en general.

Siempre pensamos que tenía un don especial.
La verdad es que pensábamos que tenía muchos, pero os queremos contar uno de ellos.
Muchas veces salía de casa y al cabo de quince minutos llegaba con una cesta llena de «bolets» o de níscalos, como ella decía. Cuando era tiempo de espárragos traía un puñado de para hacer una tortilla. 
Llegamos a pensar que los tenía escondidos para impresionarnos. 
Pero no. 
Se puso muy triste cuando hicieron obras cerca de casa para hacer un parking. Por lo que parece, allí estaba su rincón de donde sacaba los «bolets». 
Desde aquel entonces le costó más llenar la cesta, pero lo conseguía, tardaba un poco más, pero lo hacía.

Le gustaba mucho vivir en Begur, pero la tierra le seguía atrayendo como un imán 49 años después de haberse ido. Cada tarde veía las noticias de Andalucía Directo como si con ello pudiera sentir que estaba allí.

Había vuelto algunas veces a su Cazorla natal y con ella, mi hermana. Cuando salían a la calle para ir al centro, todo el mundo las paraba y tardaban horas en llegar donde querían ir. Pasaban los años, pero todo el mundo la quería igual.
Incluso cuando mi hermana salía sola la gente, que no la conocía, la paraba para darle conversación y le decían: la juani pequeña,verdad.

Eso que ya sabíamos, se ha hecho más evidente con las visitas al tanatorio. 
Muchas gracias a todos y todas.
Quién más quién menos había estado hablando con ella la última semana, y eso que salía poco. Le gustaba mucho hablar, pero creo que más escuchar. Siempre estaba en predisposición de ayudar a los demás.
Además, todo el mundo coincide en una cosa: con mi madre se lo pasaban muy bien. Tenían conversaciones ricas y además desprendía alegría.

Nuestra madre, aunque parezca mentira, se tomaba la vida con calma, al contrario que mi padre que siempre quería llegar puntual, y si podía ser cinco minutos antes, mejor que mejor. Esa era una de las pequeñas peleas que tenían siempre que salían a algún sitio: el tiempo. 

Nuestra madre era una gran cocinera, pero tenía un problema. Sus medidas eran los puñados. Un puñado de esto, un puñado de aquello, una pizca, y un puñado para que sobre, como si tuviera que venir alguien más a comer. Hasta para eso se preocupaba.
Sin ir más lejos, el viernes, cuando nos dejó, hizo bacalao con tomate para dos días, como si intuyera que tenía que dejar comida preparada.

Ese último gran día de su vida, estuvimos haciendo broma pensando que podría ser una ganadora de Master Chef abuelos y que se haría célebre con sus puñados. Ella sonreía, pero se daba cuenta que ya no tenía fuerzas suficientes para hacerlo.

Se ha ido demasiado pronto. Esta vez sí que ha controlado el tiempo y ha querido llegar con unos años de adelanto a la cita.
Estamos convencidos que le hubiera encantado disfrutar un poco más de sus nietas y verlas crecer.
Pero quizás su cuerpo, su corazón, no ha aguantado más todo el trabajo, todo el esfuerzo que ha hecho por los demás. Quizás necesitaba descansar de verdad, por mucho que nos duela, por muchos que nos cueste entender.

Descanse en paz, mamá. Siempre en nuestros corazones. 
Nadie se va mientras permanezca en el recuerdo de todos. 

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6 comentarios en «Mi madre, in memoriam»

    1. Emotivo y con la facultad de hacerte pensar. El tiempo…siempre el tiempo. Un abrazo a toda la familia y amigos.

  1. Ay, David, no sabes cómo lo siento y cómo entiendo que hayas necesitado ordenar palabras en estos momentos, juntar las todas y presentarnos a tu madre. Nunca es el momento de despedirse, es verdad. Un enorme abrazo.

    1. Gracias Mayte.
      Creo que los que escribimos, aunque sea un poco, tenemos la necesidad de escapar del momento vivido mediante la escritura.
      Quizás os hubiera tenido que presentar a mi madre en vida. Pero es lo que se dice, cuando la pierdes.
      Una gran persona, muy querida y una gran madre.
      Un abrazo.

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