Reseña: Gespenst – Ignacio Cid Hermoso (Dolmen)

 SINOPSIS

La historia nos cuenta la desaparición a orillas del pantano de Nueva Luarma de Carlos, el hijo de Mario y Alicia, cuando celebraban una fiesta con motivo de la nueva exhibición de pintura que próximamente iba a realizar ella. Este pantano que se tragara al antiguo pueblo en años de posguerra es ahora un imán de leyendas y folklore alimentado por los nuevos habitantes de esta zona de la sierra de Madrid. A la desesperación y angustia provocadas por la desaparición y por la búsqueda policial del joven, se unen los problemas matrimoniales ya existentes y la eclosión de una serie de fenómenos extraños que amenazan con hacer tambalear la cordura de Carlos.

Ya
hace muchos meses, creo que cuando publicó Nudos de cereza (Punto en Boca, 2014) , Ignacio
Cid Hermoso
me habló de Gespenst,
bueno, me habló de una novela que tenía escrita en la que salía un pueblo
sumergido bajo las aguas de un pantano/embalse. De inmediato le dije que cerca
de casa tenía uno y que me gustaba mucho ir a visitarlo puesto que, cuando por
desgracia las aguas bajaban, se podía ver el campanario de la vieja iglesia y
que incluso con los alumnos del colegio habíamos podido entrar en la derruida
iglesia y visitar el antiguo camposanto. Toda una experiencia. Creo recordar, o
quizás mi subconsciente me juegue una mala jugada, que Ignacio Cid me dijo: «fue
en ese embalse en el que me inspiré para montar la obra.». Como podéis
comprobar me quedé alucinado al comprobar una vez más lo pequeño que es el
mundo.

Ha
sido ahora, al leer Gespenst, cuando he recordado esa conversación, pero lo
mejor ha sido ver la portada y trasladarme a Sau, para después volver a seguir los pasos de la última familia de
Luarma; terrorífica escena la que nos explica Ignacio Cid a la vez que llena
del romanticismo de los que se niegan a dejar su hogar por muy bonito que pueda
llegar a ser el substituto.

Iglesia de Sau

 

Creo
que lo mejor de la novela es la utilización que hace del concepto fantasma para
hablarnos de ellos, de los múltiple y diferentes fantasmas que existe y que
ninguno de ellos sea el que a todos nos podría venir a la mente. Ya os advierto
que no soy muy amigo de los fantasmas usuales. Me gustan los Gespenst al estilo
Ignacio Cid, los que provocan la soledad, la baja autoestima, es desamor, los
conflictos personales, el cegarse y no ver la salida, el negarse un futuro, una
razón de vivir. Y de eso está llena la novela de Ignacio Cid.

Otro
punto muy interesante es el envoltorio de la novela, la forma de contar las
cosas y esa mezcla de géneros al que nos estamos acostumbrado y que tan buen
resultado está dando. Gespenst se podría leer de muy diversas formas en función
del género literario que uno quisiera que predominara y todo ello con una
mermelada de terror, de tensión, se suspense, y con los tiempos bien marcados
para que el lector vaya teniendo su pequeño sorbo, su chachito de historia que
te hace continuar con el deseo de saber más.

Detalle
interesante el de la pintora que me ha recordado a la de La Cúpula o más
todavía al pintor de Héroes, ambos se acercaban al futuro mediante sus dibujos.
No sé si las inspiración de los personajes proviene de alguno de ellos, pero como
son personajes que me atrajeron mucho no quería dejar de significarlo.

El
cierre de la novela me ha convencido, aunque quizás el medio tiempo se me ha
hecho un tanto largo, sobre todo en lo tocante a la relación de pareja o a los
flirteos y más después de un inicio rápido e interesante. Sigo pensando que los
medios tiempos también se tienen que cuidar para que la sensación sea de ir
volando al final. Pero como digo, el final me ha gustado por estar surtido de
muchos y buenos ingredientes.

Está
claro que poco a poco Ignacio Cid Hermoso va haciendo pasitos para que no le
cueste tanto publicar y que estoy seguro que seguiremos escuchando sobre él en
el futuro por tener una voz propia e inconfundible que lo hace diferente.

¿Quizás te interese?