Soledad de Carlos Bassas del Rey por Joel Rodríguez Alemán
«Desgarrador y sensacional a partes iguales».

Portada de la novela soledad de Carlos Bassas del Rey en la que se ve un arbol y su reflejo en el agua

Joel Rodríguez Alemán (@joelraleman)
Carlos Bassas del Rey nos ha hecho un
regalo. Un regalo maravilloso en forma de novela: Soledad, una historia tan
devastadora como magnífica.
La trama es sencilla y se explica
rápidamente: la hija de Soledad ha aparecido muerta en un parque, y el
inspector Romero se encarga de resolver el caso. Pero es que la trama es lo de menos,
lo que importa es todo lo demás. Soledad no es una simple historia de: alguien
mata a alguien, poli investiga el caso, se descubre al asesino, y fin. Es una
historia donde el foco está puesto en el dolor, en la tristeza, en el
sufrimiento, como pocas veces he visto en el género.



Piensa en otras novelas negras que hayas
leído. ¿Cuántas te lo han hecho pasar verdaderamente mal? Hablamos de historias
donde se cometen crímenes, y estamos ya tan acostumbrados a ellas que leemos
sobre asesinatos como quien lee recetas de cocina. Pues bien, ya te puedo
asegurar que, con Soledad, vas a sufrir, tal y como sufren sus protagonistas.
En la reseña de Reina Roja que publiqué en mi blog ya comentaba
que es fácil encasillarse cuando se escribe novela negra. En aquella ocasión me
refería a los personajes, pero esto es extrapolable a todos los elementos
característicos del género. En el caso de Soledad, la originalidad radica, por
encima de otras cosas, en la forma de abordar la historia. La novela no se
centra tanto en la investigación como en las emociones de los que la
protagonizan, y ahí radica su acierto.
El ser humano es retratado en general
como alguien egoísta, carente por completo de empatía. A la gente no le importa
que la hija de Soledad haya muerto, solo les preocupa que haya un loco suelto
que pueda hacerle lo mismo a sus hijos. A los periodistas no les preocupa el
dolor de la familia, solo quieren rentabilizarlo lo máximo posible.
En cuanto a los protagonistas, Soledad y
el inspector Romero, hablamos de personajes torturados, cada uno por motivos
distintos: ella, por la muerte de su hija y el maltrato al que la somete su
marido; él, por los horribles crímenes que ha presenciado en su trabajo, que le
han afectado psicológicamente hasta el punto de perjudicar a su matrimonio. Es
imposible no identificarse con ellos.
Para rematar la faena, Carlos escribe con
una prosa cautivadora, poética, medida al milímetro para evocar, tanto como es
posible, lo que siente una madre al perder a su hija. Por último, el giro de
guión final es de órdago, de los que te rompen por completo los esquemas.



En definitiva, hablamos de un libro
imprescindible, no solo para los fans de la novela negra, sino para cualquier
lector que disfrute con un buen drama. No en vano, ya nos lo advierte el autor
antes de arrancar: «A partir de aquí, el lector solo encontrará tristeza.
Avisado queda».


 SINOPSIS

El dolor por la muerte de un hijo es innombrable y se manifiesta de modos muy distintos. También lo hacen la soledad, el vacío, el miedo, la culpa y la rabia que traen consigo al saber que esa vida ha sido arrebatada. De la noche a la mañana, Soledad se convierte en la madre muerta de una niña muerta. El inspector Romero, encargado de investigar el caso, vivirá su propio calvario tratando de descubrir la verdad. La de la muerte de la niña y otra que solo le atañe a él.
Soledad narra esa doble búsqueda desde la duplicidad constante de voces. También es un recordatorio de que, en ocasiones, la verdad no libera, sino que lo calcina todo a su alrededor.
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